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Lorenzo Bertelli: “La actual polarización de la riqueza es una amenaza para el sector del lujo”

Filósofo, piloto de rallies y factótum de la transición ecológica y la innovación en Prada, Lorenzo Bertelli aboga porque el lujo no sea sinónimo de exclusión y por acercar la cultura a las masas

En Scandicci, a media hora de Florencia, donde el paisaje toscano destila sus verdes y azules. Nos hallamos en el primer distrito de Europa de producción de marroquinería. Un edificio minimalista con grandes ventanales arroja una luz tamizada que unifica los blancos, de las paredes y mostradores a las máquinas y las batas de los oficiales. Respiramos en blanco. La Prada Group Academy es un centro de excelencia donde maestros artesanos y jóvenes aprendices constituyen una de las cadenas más sólidas de la manufactura artesanal.

La academia (mitad laboratorio, mitad fábrica) reúne a 150 personas; el 70 por ciento de las cuales permanece trabajando en la empresa y se convierte en miembro de la familia, pues en el grupo se imprime un marcado sentido de comunidad. Durante una jornada, asistimos a un debate liderado por Lorenzo Bertelli, director de marketing y responsabilidad social y corporativa del Grupo Prada y presidente ejecutivo de Versace, y Andrea Guerra, director general. También recorremos las plantas donde se realizan los icónicos bolsos de Prada o Miu Miu y se elaboran encargos especiales con pieles preciosas. No se pueden sacar fotos.

“No hay que tener prisa en el lujo, si no, haced otra cosa, grifos…”

Andrea Guerra. Director general del Grupo Prada

Concentración, silencio y secreto. Los maestros elogian el arte de la paciencia, en las antípodas de la gratificación instantánea, mientras los jóvenes asienten. “Robar con los ojos es fundamental, como nos han enseñado en la academia”, cuenta Francesca, una aprendiz artesana. Andrea Guerra les espolea: “No hay que tener prisa en el lujo, si no, haced otra cosa, grifos…”. Y añade una reflexión: “Este mundo debe seguir siendo lento, debe abrazar la tecnología y sacar el máximo partido al ingenio, a lo humano. En los últimos cinco años ha habido una recuperación del deseo de una vida diferente. Y eso continuará”.

En el centro, destaca la figura de un hombre vestido con jersey de punto azul navy, gafas de sol y mirada de águila. Es Lorenzo Bertelli, nacido en Arezo hace 37 años, el hijo mayor de Miuccia Prada y Fabrizio Bertelli —su hermano menor, Giulio, amante de la vela, no participa activamente en el holding—. Licenciado en Filosofía y piloto de rallies, Lorenzo ha liderado la políticas de sostenibilidad y digitalización del grupo, imprimiendo carácter con su proyecto Drivers of Change. También participa en la Alianza del Decenio de los Océanos de la Unesco. 

Para empezar, toda una declaración de intenciones: “La historia de mis padres es la unión de una figura orientada al diseño (su madre) y otra centrada en el ámbito industrial (su padre). Esa combinación es parte de nuestro ADN. El desfile está ligado a la fábrica desde el primer día; mi padre siempre ha defendido la importancia de tener fábricas propias. De ahí a que nuestro volumen de producción interna sea de los más altos del sector”, afirma.

En la celebración del 25.º aniversario de la Prada Group Academy, ha afirmado que el made in Italy no es solo un punto geográfico, sino una cultura secular. ¿Cómo lo han actualizado ustedes?

Creo que el made in Italy no debe pensarse como una simple etiqueta o una indicación geográfica, sino como un sistema de competencias, relaciones y responsabilidades compartidas. Permitir que el made in Italy siga generando valor significa para mí, ante todo, invertir en las personas, en los territorios y en la transmisión del conocimiento. Lo que hacemos en la Prada Group Academy es invitar al diálogo entre maestros y alumnos, involucrando a las nuevas generaciones en un intercambio recíproco de saberes y competencias; damos espacio a la artesanía manual que, en mi opinión, no sufre la competencia de la inteligencia artificial y es importante que se mantenga viva.

¿Cree que la generación milenial y la generación Z aprecian la artesanía?

Sí, creo que las nuevas generaciones aprecian la artesanía, porque reconocen su vínculo intrínseco con la autenticidad y la sostenibilidad. La generación Z está particularmente interesada en descubrir qué hay detrás de un producto, qué procesos han hecho posible su realización, qué personas han trabajado en él y qué estándares éticos y de calidad se han respetado. El futuro del sector está cada vez más ligado a la búsqueda de calidad real. Quizás también por eso, especialmente dentro de los distritos productivos, el trabajo manual y las profesiones artesanales vuelven a ser atractivos a los ojos de muchos jóvenes como un camino profesional que permite crear valor.

“La generación Z está particularmente interesada en descubrir qué hay detrás de un producto”

¿Qué valora más del intercambio entre maestros artesanos y jóvenes?

Cuando observo el diálogo que se crea entre las distintas generaciones dentro de nuestra escuela de oficios, lo que siempre me impresiona es la reciprocidad. No se trata de una transferencia unidireccional de competencias: los maestros transmiten conocimientos técnicos y, al mismo tiempo, los alumnos aportan nuevas soluciones y una mayor facilidad para familiarizarse con tecnologías y herramientas nuevas. Desde hace algunos años, los empleados de la división industrial están invitados a presentar, en un verdadero concurso interno, nuevas soluciones para mejorar los procesos productivos. Me gusta recordar el orgullo de los maestros que formaron a los jóvenes empleados ganadores del concurso.

¿Prada es una marca intelectual?

Más que intelectual, creo que es correcto hablar de una marca con una fuerte matriz cultural, una marca que nunca ha dejado de reflexionar sobre la contemporaneidad observada desde distintos puntos de vista y cuestionada a través de múltiples herramientas y campos del conocimiento. Este ha sido históricamente el enfoque de mis padres y no es casualidad que dentro del universo Prada convivan moda, arte, cine, tecnología, deporte y mucho más. Prada se confronta constantemente con la complejidad del presente, proponiendo una lectura a veces crítica y provocadora de la realidad. Si tuviera que describir Prada con una palabra diría cultura, creo que es su rasgo más profundo y distintivo.

El lujo ha pasado de ser una aspiración a ser omnipresente. ¿Cuál cree que será la próxima transformación del lujo: escasez real, experiencia, ideología?

No me gusta especialmente la palabra lujo, pero lo que creo es que hoy nadie puede tener una respuesta definitiva sobre el futuro del sector de alta gama. El lujo siempre ha estado profundamente ligado a las dinámicas de la sociedad contemporánea en su conjunto y el fenómeno de polarización de la riqueza al que asistimos hoy representa una dificultad para nuestro sector. Además, en el plano ético, considero que estas fracturas sociales cada vez más marcadas son perjudiciales para la industria y representan un desafío para el futuro.

Usted combina su carrera de piloto en la élite del WRC con su posición en el Grupo Prada. ¿Qué va más rápido, la moda o el automovilismo? ¿Hay elementos en común entre ambos mundos?

En un deporte como el rally es necesario tomar decisiones de forma extremadamente rápida e instintiva; también la empresa implica muchas decisiones que a veces deben tomarse con rapidez, pero el tiempo disponible es mayor y siempre existe la opción de contrastar con otras personas. Como en el rally, hay que saber cuándo acelerar y cuándo frenar, cuándo asumir un riesgo y cuándo, en cambio, preservar energías. Otro punto en común es el trabajo en equipo. En un deporte como el rally, en el que eres tú, como piloto, quien tiene el volante en las manos, debes aprender a trabajar en equipo. Del mismo modo, detrás de cada colección o de cada proyecto hay un trabajo colectivo formado por competencias diversas que deben dialogar.

En diciembre Prada adquirió Versace por 1.250 millones de euros. Las dos marcas reflejan dos estilos muy distintos de concepción estética, también de feminidad. ¿Cuáles son sus proyectos en Versace como presidente de la compañía?

La fuerte complementariedad entre Versace y las otras marcas del Grupo Prada fue uno de los elementos que nos guiaron en la decisión de adquirir la marca. Versace posee una identidad y una historia muy fuertes y goza de un reconocimiento indiscutible. Su identidad creativa no debe desnaturalizarse y nuestro enfoque es de gran respeto hacia su ADN. Nos estamos concentrando en el proceso de integración en el grupo, creando las condiciones para que todas las energías de la marca puedan expresarse de la mejor manera posible y garantizar un crecimiento a largo plazo. En este camino también se inscribe el nombramiento de Pieter Mulier como director creativo a partir de julio del 2026, una decisión coherente con la idea de acompañar a Versace respetando su identidad.

Kant y Platón son dos de sus filósofos favoritos. ¿Por qué? ¿Qué pueden enseñarnos uno y otro para entender el mundo de hoy?

Durante mis estudios de Filosofía me gustaron especialmente Platón, Kant y también Nietzsche. Más allá de sus pensamientos individuales, uno de los aspectos más enriquecedores del estudio de la filosofía es la posibilidad de confrontarse con miradas completamente diferentes sobre la realidad. Cuando profundizas en un autor aprendes a mirar el mundo con sus ojos. Pero luego haces lo mismo con otro y observas el mundo de una manera distinta. Al final comprendes que en cada una de esas miradas hay algo verdadero e interesante.

Entrevista publicada en Magazine La Vanguardia el 15 de marzo de 2026

Publicado en Entrevistas Magazine La Vanguardia

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