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El brujo

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Me senté a hablar con el brujo, yo que ni creo en la lotería, en las constelaciones familiares o las bayas de Goji. Fue muy natural, como quien se pone a hablar de primos y tíos. Trabaja de camarero en una hípica rústica. Es calvo y grande, con perilla; a veces lleva pañuelo a lo pirata y le cuelgan cien amuletos del cuello. “¿Qué quieres saber?”, dice. En un instante te pasan por la cabeza muchas cosas que callas: le preguntaría por qué hay tardes en que el cielo parece un techo que se derrumba, o por qué una siente que es tan inverificable la intimidad, y en cambio es el único territorio que te explica. Le respondo: “Nada en concreto”. “¿Amor o trabajo?”. “Trabajo”, replico. Me toca la nuca; me pide que le muestre el ombligo, y me sorprendo a mí misma levantándome el jersey sin oponer resistencia: no hay nada mejor para arrancar el consentimiento que te pidan algo aparentemente surrealista; saca la lengua, te piden los naturópatas. Luego me agarra la mano y me asegura que llegaré a vieja. “¿Lo ves en las líneas?”, le pregunto, recordando que hace muchos años, en un bar de la calle Mallorca de Barcelona, una leedora de manos me aseguró que tendría dos hijas, y a veces me viene a la memoria la voz de aquella mujer vieja, aunque debía de tener la edad que tengo yo ahora, que acertó de pura chiripa. O no. “Yo no sé leer las líneas de la mano, pero no me hacen falta”, me responde el mago con perilla. “¿Y cómo lo adivinas?”. “No te lo voy a decir, hoy ni nunca”. Y entonces me habla de la envidia y de la protección. De cómo hay que mirar a la gente que no te hace el peso, la que sin darte cuenta te deja exhausta: “Sólo de nariz hacia abajo: evita mirarles a los ojos”.

No cobra, le das la voluntad. Al cabo de dos semanas, regreso a la hípica y entre el olor a carne a la brasa y a heno me regala un amuleto que tiene que pasar toda una noche dentro de un vaso con sal. Y yo, que no creo en las cartas astrales ni en la moxa ardiente en la planta de los pies, lo hago porque alguna vez en la vida hay que hacer cosas en las que no crees a fin de poner a prueba tu vanidad. “En la contradicción está la ganancia”, decía santa Teresa. Me lo cuelgo. Y, sin pensarlo, empiezo a mirar a la nariz y barbilla de aquellos que al hablar escupen sin escupir, y que acostumbran a envidiar a los de al lado porque creen que son mucho más felices que ellos –aunque no sea cierto–. Le doy gracias al brujo no tanto por su amuleto como porque a crédulos e incrédulos les recuerda que deben protegerse de las mezquindades cainitas que nos zarandean hasta apresarnos en una cáscara de desesperación. De nosotros depende deslizarnos como niños en una pista de hielo, aunque nos caigamos de culo. Porque ¿qué es la vida sino un juego?

(La Vanguardia)

Publicado en Artículos

4 comentarios

  1. superj a 10.710 km superj a 10.710 km

    (putas malditas canallas virusas; empecé a escribirte y se borró… ay).
    (bueno, procuraré abreviar + aún).
    te decía que hoy hice/escribí algo en lo cual te mencionaba -y te calificaba de luminosa-.
    y decidí asomarme por aquí a copuchar/cotillar un poco : es que era elbomeranadicto y me había sometido a una severa desblogadicción.
    almitas gemelas, criatura.
    no creo en ná de ná, como tú -bueno, débil es la carne, algún loto de cuando en vez-.
    ¿pero de haberlas, haylas?
    fui iniciado en el círculo polar ártico por una bruja.
    simpática bella hipnótica rubia hechicera lapona.
    yo viajo solo, y, claro, bueno, en fin.
    primero con un puñal hace unos cortes en la nuca para extirpar el stress; yo, deesonada, pero me desabotoné la camisa y le ofrecí mi corazoncito; y ya no me soltó -hasta pensé en abandonar el tour-.
    y al querer hacerme con el puñal los signos para regresar en otra vida convertido en reno, acepté con la condición de que ella me esperase convertida en rena, lo que prometioó de manera solemne delante de una veintena de testigos.
    ¡¿quééééé te parece?!
    biiiiigkísssss
    superj

  2. Anónimo Anónimo

    qué buena historia! gracias por escribirla y gracias por leerme, incluso cuando la luminosidad es variable

  3. disculpa, se coló el anonimato…

  4. superj a 10.710 km superj a 10.710 km

    aprecio y valoro de v e r d a d q hayas acusado recibo/contestado
    pero se me tambalean mis intenciones de no recaer en elboomeranadicción
    ¿variable?
    lo q tú digas
    quizá desde luminosidadintensa hasta luminosidadpluscuamperfecta
    kísssss
    superj

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